Mañana. Mañana. Mañana. Es lo único en lo que puedo pensar. ¡Ya no me queda nada para volver a casa!Parece que fue ayer cuando llegué aquí y me puse a escribir mi primera entrada en el blog, nerviosa y asustada por la incertidumbre de no saber lo que me esperaba por delante. Apenas un suspiro después, me veo con otra clase de nervios, mis ganas de estar con los míos, haciendo la maleta y rezando para que no haya problema con el vuelo y pueda llegar a casa para Nochebuena. Y es que no sería la primera de nosotros a la que le ocurriese algo durante el viaje. Por ejemplo, Dani vivió toda una Odisea para llegar a casa. En primer lugar, no encontró el autobús para Memmingen y tuvo que pagar 130 euros por un taxi. Una vez en el aeropuerto, no le dejaron pasar el portátil ni algunos regalos, y los tuvo que dejar allí a la espera de que Fernando fuera a recogerlos más tarde. Cuando llegó a Girona, se dio cuenta de que el vuelo Girona-Sevilla que tenía comprado no era de la misma fecha, por lo que tuvo que dormir allí y comprarse un nuevo vuelo que le costaría 130 euros...Por otro lado, Maite y Juana, que les perdieron las maletas y Maite se puso malísima y estuvo vomitando todo el día. Después Dioni, un erasmus que si no he hablado de él es porque va más a su aire y no se junta mucho con nosotros. Por lo visto el día anterior se le cayó al móvil al suelo y se le desconfiguró la hora, por lo que cuando se despertó para coger el vuelo, lo hizo más tarde de la cuenta y al llegar a facturar vio como en ese momento quitaban la escalerilla de su avión. También están Juan y Elisa, su novia, que vinieron de pasar unos días en Girona y los llevaron hasta Frankfurt Hahn porque por la nieve no podían aterrizar en Memmingen, y a la vuelta en el autobús atropellaron a un animal y estuvieron parados unas cuantas horas en la carretera...En fin, múltiples historias que han hecho que lleguemos a hablar de la "Maldición de los Erasmus". Debería cagarme de miedo y pensar que voy a correr la misma suerte, pero afortunadamente parece que el tiempo va a darme una tregua y no va a nevar estos días. Pensándolo bien, sabiendo que este blog lo leen mis padres y abuelos, no sé si ha sido una buena idea contar todo esto, porque me los estoy imaginando histéricos perdidos, pero como me da pereza borrar todo, espero que no lo lean hasta que no esté ya allí, tranquilita, jaja.
Bueno gente, no os preocupéis, que la niña llegará a tiempo para la cena de Nochebuena, ya sea en avión, coche, barco o burro!
¡¡Un beso grandeeeeee!!
martes, 22 de diciembre de 2009
sábado, 19 de diciembre de 2009
Blanca Navidad
-15 grados centígrados. Manos y pies agarrotados y una nariz roja que no paraba de moquear. Así es como me encontraba hoy mientras visitábamos el castillo de Hohenzollern, en Stuttgart. Eso sí, unas vistas preciosas, de cuento de hadas, pero que desgraciadamente no pude apreciar como se merecía debido a mi lamentable estado físico (que ya rozaba la hipotermia). Llegamos al lugar después de unas cuatro horitas de viaje, que al fin y al cabo tampoco se hicieron tan pesadas porque íbamos entretenidos mirando el paisaje nevado (calentitos dentro del coche las cosas se ven de otra manera, claro está). Al aparcar, tuvimos que subir hasta el castillo unos 15 minutos a pie, y es ahí cuando empezó a ponerse feo el asunto. La nieve, tan blanca y esponjosa, empezó a colarse por mis botas, con lo que mis calcetines se fueron empapando poco a poco hasta conseguir que perdiera sensibilidad en los pies. Para remediarlo, intenté ir a paso militar (un, dos, un, dos...), pero no dio resultado. Cuando subía el pie podía notar como el agüilla me recorría de las puntas de los dedos hasta el talón, y puedo asegurar que no era nada agradable :P En fin...el caso es que ya estaba fastidiada para el resto de la excursión. Nos hicimos un par de fotos a prisa y corriendo en las murallas del castillo y contratamos a una guía para que nos hiciera un pequeño tour por dentro del edificio. No se diferenciaba mucho del resto de castillos medievales que te puedes encontrar a lo largo de la geografía alemana, pero al menos estábamos "resguardados" (porque aun estando dentro, seguía haciendo un frío tremendo) durante un tiempo. Ya para bajar a por el coche me hizo falta coger el bus porque mis extremidades dejaron de formar parte de mi cuerpo para convertirse en entes independientes...¡no los podía ni mover! Llegué hasta un punto, que el pobre de Fernando (que, por si no lo he presentado todavía, es un valenciano que trabaja en Augsburg y ha hecho buenas migas con nosotros) empezó a preocuparse en serio, y nada más llegar al coche me dejó sus calcetines térmicos y sus botas de montaña del número 46. Podéis imaginaros mis pintas, pero juro que en ese momento era la persona más feliz del planeta Tierra.
Bueno, una vez terminada mi crónica del viaje, tengo que decir que...¡¡me quedan 3 días para volver a casa!!Yo ya sabía que a estas alturas iba a tener ganas de regresar, y es que cada vez quedamos menos... El martes se fueron Maite, Juana, Borja y Yasmina, ayer Gabriel (mexicano, mentor de Kolping y otro buen amigo nuestro)...Menos mal que Lolo, Juan, Valeria y Fernando se van más o menos igual que yo, porque ya lo que me faltaba era estar aquí, sola y desamparada, con el frío éste. Al principio de las nevadas, el sábado pasado, todo era perfecto: cogiendo la nieve y jugando a tirarnos bolas...Pero cuando llevas una semana que no sale ni un rayito de sol y sólo ves nieve por todas partes, como que te hartas un poquito, ¿no? Pero bueno, me consuela que dentro de nada estaré disfrutando de unas buenas vacaciones en mi casita, con mis brothers y mis padres (que como no los nombre, mama Espe se enfada, jaja), y por supuestísimo, con mi amigo el señor Jamón Serrano y el señor Queso de Castuera, a los que por estos lares, he echado en falta más que nunca.
Bueno gente, espero que estéis todos bien, y que no os preocupéis, porque me tendréis dando la tabarra por allí dentro de muy poco!Un abrazo fuerte!
Bueno, una vez terminada mi crónica del viaje, tengo que decir que...¡¡me quedan 3 días para volver a casa!!Yo ya sabía que a estas alturas iba a tener ganas de regresar, y es que cada vez quedamos menos... El martes se fueron Maite, Juana, Borja y Yasmina, ayer Gabriel (mexicano, mentor de Kolping y otro buen amigo nuestro)...Menos mal que Lolo, Juan, Valeria y Fernando se van más o menos igual que yo, porque ya lo que me faltaba era estar aquí, sola y desamparada, con el frío éste. Al principio de las nevadas, el sábado pasado, todo era perfecto: cogiendo la nieve y jugando a tirarnos bolas...Pero cuando llevas una semana que no sale ni un rayito de sol y sólo ves nieve por todas partes, como que te hartas un poquito, ¿no? Pero bueno, me consuela que dentro de nada estaré disfrutando de unas buenas vacaciones en mi casita, con mis brothers y mis padres (que como no los nombre, mama Espe se enfada, jaja), y por supuestísimo, con mi amigo el señor Jamón Serrano y el señor Queso de Castuera, a los que por estos lares, he echado en falta más que nunca.
Bueno gente, espero que estéis todos bien, y que no os preocupéis, porque me tendréis dando la tabarra por allí dentro de muy poco!Un abrazo fuerte!
martes, 1 de diciembre de 2009
A golpes con el calendario
Diciembre. Ya ha pasado otro mes más, sin hacer ruido, y cuando te quieres dar cuenta te quedan sólo 23 días para volver a casa por Navidad. Lola ya se ha ido a España, tiene exámenes que hacer. Ayer lo estuvimos hablando...ahora mismo no me gustaría estar en su lugar, me parece algo pronto para volver, pero dentro de dos semanas cambiará la cosa. Y es que tendré ganas de verle la cara a mis enanos, a mis padres, a hacer planes con mis amigas...Pero entonces tendré que esperar una semana más.
Mientras tanto, el frío empieza a apretar. Por lo visto este año está siendo raro, porque en el anterior por estas fechas ya había nevado varias veces, pero por mí que espere cuanto quiera.
Mientras tanto, el frío empieza a apretar. Por lo visto este año está siendo raro, porque en el anterior por estas fechas ya había nevado varias veces, pero por mí que espere cuanto quiera.
lunes, 23 de noviembre de 2009
Un poquito más cerca
Qué rápido se me está pasando todo. Parece que lo peor del principio ya ha pasado y ahora me vuelan los días...El miércoles pasado llegaron por fin mis amigas de visita y con ellas, el concierto de los BSB. Para María y para mi ir a verlos suponía cumplir nuestro gran sueño de la adolescencia, cuando inventábamos coreografías o nos quedábamos roncas cantando sus canciones con nuestro inglés chapucero. Yasmina, Borja y Lolo no se lo quisieron perder tampoco, así que dejamos a Pili y a Ana haciendo turismo por Munich y nos fuimos los cinco a la cola del concierto. Fue realmente increíble. No fuimos realmente conscientes de que los íbamos a ver hasta que no salieron de la pantalla gigante y empezaron a cantar "Everybody"...¡Qué sensación! Encima estábamos cerquísima del escenario, por lo que los podíamos ver a la perfección. Cuando salimos del concierto, estábamos emocionados no, lo siguiente. Íbamos chillando por la calle, recordando momentos, pero teníamos la misma impresión que al principio, como si todo hubiera sido un sueño.
Al día siguiente, me llevé a las chicas a conocer Augsburg. Estuvimos en la Fuggerei, en la Kömodie, en el Dom...Comimos en el Henry´s Coffee, una cafetería en la Rathausplatz donde te sirven unas ensaladas gigantes a buen precio. Nos sentamos en la terraza (hacía un día estupendo) y bajo el sol echamos un buen rato. Ya por la tarde-noche fuimos a cenar a casa de Yasmina y Borja, donde estuvimos cenando con Lolo y Lola también.
El viernes, 20 de noviembre, fue mi cumpleaños. Por la mañana fuimos a la Universidad , para que vieran donde estudiaba su amiga y el ambiente que me rodea cuando tengo que dar el callo en las clases...Comimos en el mensa y nos fuimos a casa a preparar la comida que teníamos que llevar a la fiesta de por la noche. Nos arreglamos en casa de Lola y nos fuimos todas juntas a Kolping, la residencia donde celebraríamos mi cumpleaños. Ahí viven Maite, Juana, Dani y Lolo, y tienen un sótano donde por un pequeño alquiler se pueden organizar fiestas. Pues allí estuvimos todos, hartándonos de comer, y soplando las velas. La verdad es que esa noche me lo pasé de escándalo. Por un lado, estaban mis compis erasmus, que se habían portado de maravilla organizándomelo todo; y por otro, mis niñas, que se habían hecho un buen viaje para poder estar conmigo el día de mi cumpleaños, así que me sentía un poco más cerca de casa.
Nos acostamos tardísimo, pero no había tiempo para dormir, porque el sábado nos queríamos ir de excursión. Fuimos a Landsberg, una pequeña ciudad a una hora de Augsburg, y nos encantó. Es un sitio muy tranquilo y bonito, y estuvimos paseando por sus alrededores. Almorzamos en un restaurante italiano muy coqueto, con su jarroncito de flores y esas cosas, y al ratillo nos fuimos a casa. Como era la última noche de las niñas, hicimos una cena de despedida en mi residencia, y luego unos cuantos salimos de marcha por ahí.
Y en un suspiro llegamos al domingo. Madrugón, prisas para no llegar tarde, y abrazos en la estación. Apenas se alejaba el tren y ya las estaba echando de menos. Si es que lo bueno se acaba pronto...
Al día siguiente, me llevé a las chicas a conocer Augsburg. Estuvimos en la Fuggerei, en la Kömodie, en el Dom...Comimos en el Henry´s Coffee, una cafetería en la Rathausplatz donde te sirven unas ensaladas gigantes a buen precio. Nos sentamos en la terraza (hacía un día estupendo) y bajo el sol echamos un buen rato. Ya por la tarde-noche fuimos a cenar a casa de Yasmina y Borja, donde estuvimos cenando con Lolo y Lola también.
El viernes, 20 de noviembre, fue mi cumpleaños. Por la mañana fuimos a la Universidad , para que vieran donde estudiaba su amiga y el ambiente que me rodea cuando tengo que dar el callo en las clases...Comimos en el mensa y nos fuimos a casa a preparar la comida que teníamos que llevar a la fiesta de por la noche. Nos arreglamos en casa de Lola y nos fuimos todas juntas a Kolping, la residencia donde celebraríamos mi cumpleaños. Ahí viven Maite, Juana, Dani y Lolo, y tienen un sótano donde por un pequeño alquiler se pueden organizar fiestas. Pues allí estuvimos todos, hartándonos de comer, y soplando las velas. La verdad es que esa noche me lo pasé de escándalo. Por un lado, estaban mis compis erasmus, que se habían portado de maravilla organizándomelo todo; y por otro, mis niñas, que se habían hecho un buen viaje para poder estar conmigo el día de mi cumpleaños, así que me sentía un poco más cerca de casa.
Nos acostamos tardísimo, pero no había tiempo para dormir, porque el sábado nos queríamos ir de excursión. Fuimos a Landsberg, una pequeña ciudad a una hora de Augsburg, y nos encantó. Es un sitio muy tranquilo y bonito, y estuvimos paseando por sus alrededores. Almorzamos en un restaurante italiano muy coqueto, con su jarroncito de flores y esas cosas, y al ratillo nos fuimos a casa. Como era la última noche de las niñas, hicimos una cena de despedida en mi residencia, y luego unos cuantos salimos de marcha por ahí.
Y en un suspiro llegamos al domingo. Madrugón, prisas para no llegar tarde, y abrazos en la estación. Apenas se alejaba el tren y ya las estaba echando de menos. Si es que lo bueno se acaba pronto...
domingo, 8 de noviembre de 2009
Hoy quiero aprender...
Bueno, ya ha pasado un mes y 1 semana. Es curioso, pero el otro día hablando con unas amigas españolas llegamos a la misma conclusión: se nos ha pasado rápido y lento a la vez. Lento, porque después del ajetreo inicial empezamos a ser realmente conscientes de que estábamos solos, lejos de lo que conocíamos, y nos daba un poco de miedo enfrentarnos a lo que iba a llegar. Y rápido porque hoy por ejemplo, al echar la vista atrás, ves que ha pasado 1 mes y poco y que te queda otro tanto de lo mismo para volver a casa por Navidad. Supongo que lo peor ha pasado ya, y que a partir de ahora el tiempo volará aún más...Pero bueno, no quiero pensar en eso; mi intención es disfrutar de cada día aquí, aprender de cada experiencia y y de cada persona que conozca, y hablar alemán, ya que estamos. Porque rodeada de tanto español no me ayuda mucho, pero bueno...poquito a poco nos vamos soltando.
Estos días que no he escrito ha habido un poco de todo: fiestas de bienvenida (la hermana de Lola y su amiga, y el novio de Juana vinieron a hacerles una visita), excursión a Ulm, seminarios que duran un fin de semana... Y por supuesto que no falten nuestras comiditas españolas los miércoles en casa de Yasmina y Borja. Como contra el mal tiempo no podemos hacer nada, al menos intentamos que la comida sea lo más buena posible: Lentejas, caldito, tortilla de patatas, pastel de carne...¡Si es que nos estamos volviendo unos cocinillas...!
En el tema clases, estoy más decepcionada...encima de que muchas de las cosas que estoy dando ya las estudié en España, me tengo que examinar como si fuera una alemana más. Todas las semanas nos cargan con lecturas aburridísimas sobre teoría de la comunicación (sí, oootra vez), y dentro de nada tengo ya mi primer parcial. Espero que por lo menos corrigiendo se porten y no sean tan exigentes, porque si no...¡lo llevo claro!
Bueno, me despido, que tengo que ponerme al día con los deberes. ¡Prometo escribir pronto!
¡1 beso fuerte desde tierras augsburguesas!
Estos días que no he escrito ha habido un poco de todo: fiestas de bienvenida (la hermana de Lola y su amiga, y el novio de Juana vinieron a hacerles una visita), excursión a Ulm, seminarios que duran un fin de semana... Y por supuesto que no falten nuestras comiditas españolas los miércoles en casa de Yasmina y Borja. Como contra el mal tiempo no podemos hacer nada, al menos intentamos que la comida sea lo más buena posible: Lentejas, caldito, tortilla de patatas, pastel de carne...¡Si es que nos estamos volviendo unos cocinillas...!
En el tema clases, estoy más decepcionada...encima de que muchas de las cosas que estoy dando ya las estudié en España, me tengo que examinar como si fuera una alemana más. Todas las semanas nos cargan con lecturas aburridísimas sobre teoría de la comunicación (sí, oootra vez), y dentro de nada tengo ya mi primer parcial. Espero que por lo menos corrigiendo se porten y no sean tan exigentes, porque si no...¡lo llevo claro!
Bueno, me despido, que tengo que ponerme al día con los deberes. ¡Prometo escribir pronto!
¡1 beso fuerte desde tierras augsburguesas!
jueves, 22 de octubre de 2009
Primera visita: Stuttgart
Esta semana han comenzado las clases. Después de estar 15 días ociosa, la entrada en la "rutina" se coge con algo más de ganas, aunque éstas se esfuman rápidamente cuando el profesor empieza a hablar y te das cuenta de que sacar la asignatura te va a costar más de lo que creías. Aquí las clases se dan en alemán para universitarios alemanes, lo que quiere decir que si ya a ellos algunas veces les cuesta seguir lo que explica el profesor, yo me entero de la mitad de la mitad. Pero bueno, sin estreses, que estoy de Erasmus.
Por otra parte, el martes hicimos nuestro primer viaje fuera de Augsburg. Aprovechando que el Sevilla iba a jugar un partido de Champions con el Stuttgart, cogimos el coche y en dos horas nos plantamos allí. Íbamos sin expectativa ninguna, simplemente a ver cómo estaba el ambiente y ya de paso a hacer un poco de turismo por la ciudad. Pero el día fue completamente distinto. Llegamos a las 14:30 a Suttgart y aparcamos cerca del centro. Dando una vuelta por allí ya nos encontramos a los primeros sevillistas que, con sus bufandas, iban cantando por la calle. Yo también iba con la mía, por lo que al reconocernos en el mismo bando, nos paramos a saludarnos. A estos chicos les sobraba una entrada y a nosotros las ganas por ir a ver el patido, así que decidimos comprársela e intentar conseguir cuatro más. Después me encontraría a un antiguo compañero del colegio (¡gracias Laó!) y me regalaría otra, por lo que sólo nos faltaban 3. Por entonces ya empezamos a ponernos nerviosos, imaginándonos dentro del estadio, chillando y animando...Así que fuimos preguntando a cada individuo con bandera, bufanda, o cualquier objeto del Sevilla si tenían alguna entrada de más, pero no hubo suerte. En una ocasión, al preguntarles a un par de hombres, nos dijeron que no tenían ninguna, pero que nos invitaban a tomar algo en el hotel donde se alojaban, que no era otro que el mismo donde estaba el equipo. Allí estuvimos dos horas, contando anécdotas, y hablando con Del Nido...¡fue totalmente surrealista!Al final conseguimos comprar las entradas en el estadio (a 32 euros, baratísimo para ser Champions) y a las 9 menos cuarto estábamos viendo el partido con los 500 sevillistas que se habían desplazado hasta allí. Si me preguntáis que es lo que vi de Stuttgart, sólo puedo contestar que la Hauptbahnhof (Estación central) y el Mercedes-Benz-Arena, el estadio del Stuttgart F.C....Pero lo que vivimos ese día no tiene precio ninguno. Estar a dos mil y pico kilómetros de mi ciudad y encontrarme rodeada de gente, cantando y animando a mi equipo del alma, fue algo increíble. Era casi como volver a estar en el Sánchez Pizjuán. Yo soy del Sevilla desde pequeñita, pero los amigos que venían conmigo (del Athleti, del Cádiz, e incluso una bética) se hicieron un poquito más sevillistas a partir de ahí, por lo que no puedo evitar sentirme orgullosa.
Por otra parte, el martes hicimos nuestro primer viaje fuera de Augsburg. Aprovechando que el Sevilla iba a jugar un partido de Champions con el Stuttgart, cogimos el coche y en dos horas nos plantamos allí. Íbamos sin expectativa ninguna, simplemente a ver cómo estaba el ambiente y ya de paso a hacer un poco de turismo por la ciudad. Pero el día fue completamente distinto. Llegamos a las 14:30 a Suttgart y aparcamos cerca del centro. Dando una vuelta por allí ya nos encontramos a los primeros sevillistas que, con sus bufandas, iban cantando por la calle. Yo también iba con la mía, por lo que al reconocernos en el mismo bando, nos paramos a saludarnos. A estos chicos les sobraba una entrada y a nosotros las ganas por ir a ver el patido, así que decidimos comprársela e intentar conseguir cuatro más. Después me encontraría a un antiguo compañero del colegio (¡gracias Laó!) y me regalaría otra, por lo que sólo nos faltaban 3. Por entonces ya empezamos a ponernos nerviosos, imaginándonos dentro del estadio, chillando y animando...Así que fuimos preguntando a cada individuo con bandera, bufanda, o cualquier objeto del Sevilla si tenían alguna entrada de más, pero no hubo suerte. En una ocasión, al preguntarles a un par de hombres, nos dijeron que no tenían ninguna, pero que nos invitaban a tomar algo en el hotel donde se alojaban, que no era otro que el mismo donde estaba el equipo. Allí estuvimos dos horas, contando anécdotas, y hablando con Del Nido...¡fue totalmente surrealista!Al final conseguimos comprar las entradas en el estadio (a 32 euros, baratísimo para ser Champions) y a las 9 menos cuarto estábamos viendo el partido con los 500 sevillistas que se habían desplazado hasta allí. Si me preguntáis que es lo que vi de Stuttgart, sólo puedo contestar que la Hauptbahnhof (Estación central) y el Mercedes-Benz-Arena, el estadio del Stuttgart F.C....Pero lo que vivimos ese día no tiene precio ninguno. Estar a dos mil y pico kilómetros de mi ciudad y encontrarme rodeada de gente, cantando y animando a mi equipo del alma, fue algo increíble. Era casi como volver a estar en el Sánchez Pizjuán. Yo soy del Sevilla desde pequeñita, pero los amigos que venían conmigo (del Athleti, del Cádiz, e incluso una bética) se hicieron un poquito más sevillistas a partir de ahí, por lo que no puedo evitar sentirme orgullosa.
viernes, 16 de octubre de 2009
A contracorriente
Pues nada, ¡aquí estamos otra vez! Esta semana la novedad ha sido más meteorológica que otra cosa, y es que ¡he visto nevar por primera vez en mi vida!Fue ayer por la tarde, cuando íbamos Yasmina, Lola y yo dispuestas a arrasar con las tiendas de Augsburg. Es una sensación muy rara, porque es como si lloviese (te acabas empapando como no tengas cuidado), pero no notas que te estás mojando...Eso sí, de vez en cuando se me metía un copo de nieve en el ojo y me dejaba tuerta durante unos segundos, pero por lo demás es genial. El resto de la gente, acostumbrada ya a este fenómeno y también un poco chafada porque se haya adelantado este año más de lo normal, iba bien resguardada en sus paraguas, pero nosotras no. Nos teníais que ver, con los abrigos que parecía un anuncio de H&S y haciéndonos millones de fotos para ver si se apreciaban los copos de nieve. Tras varios intentos, conseguimos que más o menos se vieran unos puntitos blancos y ya nos quedamos satisfechas.
La otra cara de la moneda es mi plan de estudios, que después de haber conseguido el consentimiento de mi coordinadora de Sevilla, tengo que modificar entero. Resulta que las asignaturas que escogí antes de llegar aquí eran del año pasado, por lo que, salvo una, debo cambiar el resto. Yo que pensaba que con mi plan de estudios firmado ya estaba matriculada...porque ésa es otra, en esta universidad uno no se matricula en las asignaturas antes de empezar el curso, sino que asiste a las que les interesa y al final del semestre se le reconoce que las ha cursado. ¡Un lío, vaya! Pero si yo estoy así, no os quiero ni contar mis otros dos compañeros, Juanjo y Rafa, que los pobres han venido sin saber nada de alemán...A ellos les han recomendado que se concentren en aprender el idioma durante el semestre, que si acaso cojan dos asignaturas, y que ya en el siguiente semestre se dediquen a conseguir créditos. En fin... sólo nos queda tomárnoslo con tranquilidad. Por el momento, hoy he ido a mi primer seminario, "Sozial Marketing", que aunque todavía no sé si me la voy a poder coger (tengo que hablar con mi coordinadora española para ver si me la convalidan), me ha parecido un mundo. Sólo hay 5 clases, repartidas por todo el semestre, y luego hay que hacer mucho trabajo en equipo. Por suerte, dos chicos del curso me han animado un poco diciéndome que no me preocupe, que podré sacarlo. A ver si es verdad...
La otra cara de la moneda es mi plan de estudios, que después de haber conseguido el consentimiento de mi coordinadora de Sevilla, tengo que modificar entero. Resulta que las asignaturas que escogí antes de llegar aquí eran del año pasado, por lo que, salvo una, debo cambiar el resto. Yo que pensaba que con mi plan de estudios firmado ya estaba matriculada...porque ésa es otra, en esta universidad uno no se matricula en las asignaturas antes de empezar el curso, sino que asiste a las que les interesa y al final del semestre se le reconoce que las ha cursado. ¡Un lío, vaya! Pero si yo estoy así, no os quiero ni contar mis otros dos compañeros, Juanjo y Rafa, que los pobres han venido sin saber nada de alemán...A ellos les han recomendado que se concentren en aprender el idioma durante el semestre, que si acaso cojan dos asignaturas, y que ya en el siguiente semestre se dediquen a conseguir créditos. En fin... sólo nos queda tomárnoslo con tranquilidad. Por el momento, hoy he ido a mi primer seminario, "Sozial Marketing", que aunque todavía no sé si me la voy a poder coger (tengo que hablar con mi coordinadora española para ver si me la convalidan), me ha parecido un mundo. Sólo hay 5 clases, repartidas por todo el semestre, y luego hay que hacer mucho trabajo en equipo. Por suerte, dos chicos del curso me han animado un poco diciéndome que no me preocupe, que podré sacarlo. A ver si es verdad...
sábado, 10 de octubre de 2009
Qué caro es el tiempo
Sábado, 10 de octubre. Hace sólo diez días de mi llegada a Augsburg, y parece como si hubiera pasado mucho más tiempo. Los primeros días fueron estresantes al máximo: compra gigante en IKEA, matrícula en la universidad, empadronamiento en la ciudad...todo el tiempo de un lado para otro. Encima, el sábado pasado aprovechamos para pasarnos por el Oktoberfest, que ya iba a terminar. Después de estar allí, puedo entender que para los amantes de la cerveza esta fiesta sea el Paraíso. Pagar 8 euros por una cerveza de litro puede parecer una locura en circunstancias normales, pero allí, rodeado de buena música y de gente que no para de cantar y bailar encima de las mesas, lo ves de otra manera. Son tantos los litros de cerveza y de alcohol que se consumen, que por pedirme una simple fanta de naranja me convertí en el centro de atención de la caseta en la que estaba. Sí, lo sé, soy una de las pocas personas que van al Oktoberfest y no se bebe una cerveza, pero qué le voy a hacer si por mucho que la pruebe no me gusta...
En fin, a lo que iba...hasta el lunes fue un no parar. Ese día mi madre se marchó de vuelta a España, por lo que fue a partir de ahí cuando empecé realmente a vivir mi Erasmus. De momento no he hecho gran cosa...cursillo de dos horas de alemán todos los días y el resto del tiempo inventando planes con mis amigos españoles, de los que sólo puedo hablar bien. Elisa y Lola, sevillana y extremeña respectivamente y que estudian en la Olavide; Juan, el tío con más guasa de la costa gaditana; Juanjo y Rafa + Marta, que venían de mi misma facultad; Dani del Recre, por su afición al equipo onubense; Yasmina y Borja, una pareja de gaditanos de adopción; Maite la "Ministra" y Juana, que no se pierden una juerga; Carles, catalán que piensa hacer en Augsburg toda la carrera; Lolo, de Huelva y estudiante ya de su segunda carrera; Valeria, una rusa que por amor se fue a vivir a Valencia...En definitiva, somos como una gran familia, una piña que desde el principio ha intentado hacer esta nueva vida lo más llevadera posible. Todos los comienzos siempre son duros, pero gracias a ellos el cambio no ha sido tan brusco, no me he sentido fuera de lugar, y son un gran apoyo para todo.
Bueno amigos míos, por hoy no tengo más que contar...¡ya escribiré cuando me pase algo interesante!
1 beso fuerte para todos!!
En fin, a lo que iba...hasta el lunes fue un no parar. Ese día mi madre se marchó de vuelta a España, por lo que fue a partir de ahí cuando empecé realmente a vivir mi Erasmus. De momento no he hecho gran cosa...cursillo de dos horas de alemán todos los días y el resto del tiempo inventando planes con mis amigos españoles, de los que sólo puedo hablar bien. Elisa y Lola, sevillana y extremeña respectivamente y que estudian en la Olavide; Juan, el tío con más guasa de la costa gaditana; Juanjo y Rafa + Marta, que venían de mi misma facultad; Dani del Recre, por su afición al equipo onubense; Yasmina y Borja, una pareja de gaditanos de adopción; Maite la "Ministra" y Juana, que no se pierden una juerga; Carles, catalán que piensa hacer en Augsburg toda la carrera; Lolo, de Huelva y estudiante ya de su segunda carrera; Valeria, una rusa que por amor se fue a vivir a Valencia...En definitiva, somos como una gran familia, una piña que desde el principio ha intentado hacer esta nueva vida lo más llevadera posible. Todos los comienzos siempre son duros, pero gracias a ellos el cambio no ha sido tan brusco, no me he sentido fuera de lugar, y son un gran apoyo para todo.
Bueno amigos míos, por hoy no tengo más que contar...¡ya escribiré cuando me pase algo interesante!
1 beso fuerte para todos!!
jueves, 1 de octubre de 2009
Llegada a Augsburg
Son las once de la noche y por fin me he podido sentar frente a la pantalla del ordenador. Ha sido un día intenso, lleno de sentimientos encontrados. Por una parte, las ganas de empezar esta aventura iban multiplicándose a medida que avanzaba el día. Pero por otra, el miedo a lo desconocido y la pena por dejar en Sevilla a mi gente, también ocupaban mi cabeza. Sin embargo, no he sido realmente consciente de lo que significaba este viaje hasta que no me he visto en la estación de tren de Augsburg, cuando tras 7 horas de trayectos (4 horas y media entre los vuelos Sevilla-Palma/Palma-Munich y 1 hora y media de tren), mi madre me ha saltado con un "Willkommen" al cruzar la salida. Porque eso sí, mi madre viene conmigo. No podía ser de otra manera. Por mucho que le insistiera en que con casi 21 años puedo considerarme medianamente independiente y con capacidad para afrontar los imprevistos sola, ella ha preferido acompañarme y así poderse quedar "tranquila" al comprobar en qué condiciones se va a quedar su hijita durante 10 meses. Así que, contra este argumento, poco he podido hacer.
Nada más llegar, dejamos los maletones (y me estoy quedando corta) en el hotel y corrimos a encontrarnos con el Hausmeister (el casero de mi residencia) para que nos diera las llaves antes de que se fuera de la oficina. Contactar con él los días previos al viaje fue una odisea; no había manera de que cogiera el teléfono. De hecho, nunca lo conseguí, por lo que nuestro encuentro tuvimos que concertarlo a través de la Studentenwerk (algo así como la oficina de estudiantes) de Augsburg que, al contrario de nuestro querido Herr Ortmann, fue bastante eficaz y me solucionó el problema. Una vez firmé el contrato de alquiler, ya era oficialmente inquilina de la Prinz-Karl-Viertel Studentenwohnheim. El apartamento, de 16m2, está impecable, tanto que parece que soy yo la que lo voy a estrenar. Tiene un baño pequeñito, con su ducha y todo, y una cocina muy "apañá", con su fregadero, su minifrigorífico y todo lo demás. Eso sí, no tiene nada de nada. Ni platos, ni vasos, ni cubiertos. Aunque eso se solucionará mañana con una rápida visita al IKEA. Después de darle el visto bueno al sitio, nos merecíamos un descanso y llenar el estómago. Y ahí es cuando me he dado cuenta de lo caro que es beber agua en Alemania. Ya había estado antes aquí, pero ¡no recordaba que nos cobraran 2.5€ por un vaso de agua!Y claro, todo el tiempo hay que andar especificando que quieres agua sin gas, porque si no, te la cuelan siempre que pueden. En cuanto al tiempo, hace un poco de frío. Más que en octubre, parece que estamos ya entrados en noviembre, lo que ha hecho que llevemos puesta más ropa de abrigo de la que esperábamos. Pero bueno, al menos no ha llovido.
Todavía no he visto mucho ambiente estudiantil por aquí, aunque supongo que será porque hasta el dia 19 no empiezan las clases y la gente apurará hasta el último momento para venir. De todas maneras, mañana tengo una prueba de nivel para un curso de alemán de dos semanas y allí conoceré a otros erasmus. En fin...ya no sé que más decir, creo que he contado todo lo que creía que podía ser interesante, aunque por supuesto más de uno y de una me recriminará que me he enrollado demasiado...¡Ah!¡Detalle importante!Para los que pensáis hacerme una visitilla que sepáis que en mi cuarto os podéis quedar, por lo que os vais a ahorrar un dinero en alojamiento!Además, las fiestas universitarias en Augsburg (por lo que me ha dicho una chica de la residencia) son mucho mejores los miércoles y los jueves, lo voy avisando...jaja.
Bueno chicos, ¡volveré a escribir pronto!1 beso enorme desde Augsburg!
María
Nada más llegar, dejamos los maletones (y me estoy quedando corta) en el hotel y corrimos a encontrarnos con el Hausmeister (el casero de mi residencia) para que nos diera las llaves antes de que se fuera de la oficina. Contactar con él los días previos al viaje fue una odisea; no había manera de que cogiera el teléfono. De hecho, nunca lo conseguí, por lo que nuestro encuentro tuvimos que concertarlo a través de la Studentenwerk (algo así como la oficina de estudiantes) de Augsburg que, al contrario de nuestro querido Herr Ortmann, fue bastante eficaz y me solucionó el problema. Una vez firmé el contrato de alquiler, ya era oficialmente inquilina de la Prinz-Karl-Viertel Studentenwohnheim. El apartamento, de 16m2, está impecable, tanto que parece que soy yo la que lo voy a estrenar. Tiene un baño pequeñito, con su ducha y todo, y una cocina muy "apañá", con su fregadero, su minifrigorífico y todo lo demás. Eso sí, no tiene nada de nada. Ni platos, ni vasos, ni cubiertos. Aunque eso se solucionará mañana con una rápida visita al IKEA. Después de darle el visto bueno al sitio, nos merecíamos un descanso y llenar el estómago. Y ahí es cuando me he dado cuenta de lo caro que es beber agua en Alemania. Ya había estado antes aquí, pero ¡no recordaba que nos cobraran 2.5€ por un vaso de agua!Y claro, todo el tiempo hay que andar especificando que quieres agua sin gas, porque si no, te la cuelan siempre que pueden. En cuanto al tiempo, hace un poco de frío. Más que en octubre, parece que estamos ya entrados en noviembre, lo que ha hecho que llevemos puesta más ropa de abrigo de la que esperábamos. Pero bueno, al menos no ha llovido.
Todavía no he visto mucho ambiente estudiantil por aquí, aunque supongo que será porque hasta el dia 19 no empiezan las clases y la gente apurará hasta el último momento para venir. De todas maneras, mañana tengo una prueba de nivel para un curso de alemán de dos semanas y allí conoceré a otros erasmus. En fin...ya no sé que más decir, creo que he contado todo lo que creía que podía ser interesante, aunque por supuesto más de uno y de una me recriminará que me he enrollado demasiado...¡Ah!¡Detalle importante!Para los que pensáis hacerme una visitilla que sepáis que en mi cuarto os podéis quedar, por lo que os vais a ahorrar un dinero en alojamiento!Además, las fiestas universitarias en Augsburg (por lo que me ha dicho una chica de la residencia) son mucho mejores los miércoles y los jueves, lo voy avisando...jaja.
Bueno chicos, ¡volveré a escribir pronto!1 beso enorme desde Augsburg!
María
Suscribirse a:
Entradas (Atom)