Sábado, 10 de octubre. Hace sólo diez días de mi llegada a Augsburg, y parece como si hubiera pasado mucho más tiempo. Los primeros días fueron estresantes al máximo: compra gigante en IKEA, matrícula en la universidad, empadronamiento en la ciudad...todo el tiempo de un lado para otro. Encima, el sábado pasado aprovechamos para pasarnos por el Oktoberfest, que ya iba a terminar. Después de estar allí, puedo entender que para los amantes de la cerveza esta fiesta sea el Paraíso. Pagar 8 euros por una cerveza de litro puede parecer una locura en circunstancias normales, pero allí, rodeado de buena música y de gente que no para de cantar y bailar encima de las mesas, lo ves de otra manera. Son tantos los litros de cerveza y de alcohol que se consumen, que por pedirme una simple fanta de naranja me convertí en el centro de atención de la caseta en la que estaba. Sí, lo sé, soy una de las pocas personas que van al Oktoberfest y no se bebe una cerveza, pero qué le voy a hacer si por mucho que la pruebe no me gusta...
En fin, a lo que iba...hasta el lunes fue un no parar. Ese día mi madre se marchó de vuelta a España, por lo que fue a partir de ahí cuando empecé realmente a vivir mi Erasmus. De momento no he hecho gran cosa...cursillo de dos horas de alemán todos los días y el resto del tiempo inventando planes con mis amigos españoles, de los que sólo puedo hablar bien. Elisa y Lola, sevillana y extremeña respectivamente y que estudian en la Olavide; Juan, el tío con más guasa de la costa gaditana; Juanjo y Rafa + Marta, que venían de mi misma facultad; Dani del Recre, por su afición al equipo onubense; Yasmina y Borja, una pareja de gaditanos de adopción; Maite la "Ministra" y Juana, que no se pierden una juerga; Carles, catalán que piensa hacer en Augsburg toda la carrera; Lolo, de Huelva y estudiante ya de su segunda carrera; Valeria, una rusa que por amor se fue a vivir a Valencia...En definitiva, somos como una gran familia, una piña que desde el principio ha intentado hacer esta nueva vida lo más llevadera posible. Todos los comienzos siempre son duros, pero gracias a ellos el cambio no ha sido tan brusco, no me he sentido fuera de lugar, y son un gran apoyo para todo.
Bueno amigos míos, por hoy no tengo más que contar...¡ya escribiré cuando me pase algo interesante!
1 beso fuerte para todos!!
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