Pues nada, aqui estamos de nuevo. Me estoy empezando a asustar de verdad. ¡Cómo vuela el tiempo!Hace nada estaba contando los días que quedaban para volver a casa y ya estoy otra vez en Alemania. Este mes en Sevilla se ha pasado más rápido de la cuenta, pero teniendo en cuenta que he tenido compañía (el mexicanito Gabriel quiso devolverme la visita) también es normal. No hemos parado ni un segundo: Sevilla, Córdoba, Granada, Monesterio, Conil...de aquí para allá íbamos todo el tiempo. Lo convencí para que se quedara hasta Feria, y creo que no se arrepintió, jaja. ¡Hasta aprendió a bailar sevillanas y todo!Era un sevillano más, allí bailando con todo lo que se movía. Pero claro, lo bueno como siempre digo se acaba pronto, y me vi hace 3 días haciendo la maleta para volver a las frías tierras germanas. Afortunadamente, el vuelo fue sin problemas (con esto del volcán islandés me esperaba bastante más caos en Barajas) y además se me hizo bastante ameno, pues conocí a unas parejas de alemanes-españolas que me estuvieron contando cómo el Erasmus les había llevado hasta donde estaban ahora. Ya en el aeropuerto me esperaban Gabriel y Dani, que muy amablemente se ofrecieron a recogerme y a ayudarme a llevar las maletas hasta mi nueva residencia. Aquí la verdad es que se está bastante bien. El buen ambiente que hay entre los vecinos de mi planta (salvo por Michaella, una alemana bastante rancia que vive aislada del mundo) y la cercanía que hay respecto a la universidad, hacen de Kolping un muy buen sitio para vivir.
Por lo demás. ayer empezaron para mi las clases (porque en realidad empezaban la semana pasada), y fue duro volver de nuevo a la cruda realidad. Porque después de dos meses de vacaciones, cuesta, ¿eh?Pero bueno, a todo habrá que acostumbrarse. Ayer también empezaron las clases de fútbol, y me lo pasé en grande recordando viejos tiempos. Mi entrenadora es Sandra, mi vecina, que es la que me propuso que me metiera, y me sorprendí de que aún tengo facultades para jugar. Eso sí, mi condición física es pésima y ahora mismo tengo unas agujetas que ni siquiera me dejan cruzar las piernas. Y eso sin contar con un dolor muy fuerte en el pie izquierdo consecuencia creo que de varias patadas. ¡ Las alemanas, que pegan muy duro!
En fin, debo dejaros por el momento, ¡ahora tengo clase de alemán y ya voy tarde!
Un abrazo!!!
martes, 27 de abril de 2010
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