jueves, 22 de octubre de 2009

Primera visita: Stuttgart

Esta semana han comenzado las clases. Después de estar 15 días ociosa, la entrada en la "rutina" se coge con algo más de ganas, aunque éstas se esfuman rápidamente cuando el profesor empieza a hablar y te das cuenta de que sacar la asignatura te va a costar más de lo que creías. Aquí las clases se dan en alemán para universitarios alemanes, lo que quiere decir que si ya a ellos algunas veces les cuesta seguir lo que explica el profesor, yo me entero de la mitad de la mitad. Pero bueno, sin estreses, que estoy de Erasmus.



Por otra parte, el martes hicimos nuestro primer viaje fuera de Augsburg. Aprovechando que el Sevilla iba a jugar un partido de Champions con el Stuttgart, cogimos el coche y en dos horas nos plantamos allí. Íbamos sin expectativa ninguna, simplemente a ver cómo estaba el ambiente y ya de paso a hacer un poco de turismo por la ciudad. Pero el día fue completamente distinto. Llegamos a las 14:30 a Suttgart y aparcamos cerca del centro. Dando una vuelta por allí ya nos encontramos a los primeros sevillistas que, con sus bufandas, iban cantando por la calle. Yo también iba con la mía, por lo que al reconocernos en el mismo bando, nos paramos a saludarnos. A estos chicos les sobraba una entrada y a nosotros las ganas por ir a ver el patido, así que decidimos comprársela e intentar conseguir cuatro más. Después me encontraría a un antiguo compañero del colegio (¡gracias Laó!) y me regalaría otra, por lo que sólo nos faltaban 3. Por entonces ya empezamos a ponernos nerviosos, imaginándonos dentro del estadio, chillando y animando...Así que fuimos preguntando a cada individuo con bandera, bufanda, o cualquier objeto del Sevilla si tenían alguna entrada de más, pero no hubo suerte. En una ocasión, al preguntarles a un par de hombres, nos dijeron que no tenían ninguna, pero que nos invitaban a tomar algo en el hotel donde se alojaban, que no era otro que el mismo donde estaba el equipo. Allí estuvimos dos horas, contando anécdotas, y hablando con Del Nido...¡fue totalmente surrealista!Al final conseguimos comprar las entradas en el estadio (a 32 euros, baratísimo para ser Champions) y a las 9 menos cuarto estábamos viendo el partido con los 500 sevillistas que se habían desplazado hasta allí. Si me preguntáis que es lo que vi de Stuttgart, sólo puedo contestar que la Hauptbahnhof (Estación central) y el Mercedes-Benz-Arena, el estadio del Stuttgart F.C....Pero lo que vivimos ese día no tiene precio ninguno. Estar a dos mil y pico kilómetros de mi ciudad y encontrarme rodeada de gente, cantando y animando a mi equipo del alma, fue algo increíble. Era casi como volver a estar en el Sánchez Pizjuán. Yo soy del Sevilla desde pequeñita, pero los amigos que venían conmigo (del Athleti, del Cádiz, e incluso una bética) se hicieron un poquito más sevillistas a partir de ahí, por lo que no puedo evitar sentirme orgullosa.

viernes, 16 de octubre de 2009

A contracorriente

Pues nada, ¡aquí estamos otra vez! Esta semana la novedad ha sido más meteorológica que otra cosa, y es que ¡he visto nevar por primera vez en mi vida!Fue ayer por la tarde, cuando íbamos Yasmina, Lola y yo dispuestas a arrasar con las tiendas de Augsburg. Es una sensación muy rara, porque es como si lloviese (te acabas empapando como no tengas cuidado), pero no notas que te estás mojando...Eso sí, de vez en cuando se me metía un copo de nieve en el ojo y me dejaba tuerta durante unos segundos, pero por lo demás es genial. El resto de la gente, acostumbrada ya a este fenómeno y también un poco chafada porque se haya adelantado este año más de lo normal, iba bien resguardada en sus paraguas, pero nosotras no. Nos teníais que ver, con los abrigos que parecía un anuncio de H&S y haciéndonos millones de fotos para ver si se apreciaban los copos de nieve. Tras varios intentos, conseguimos que más o menos se vieran unos puntitos blancos y ya nos quedamos satisfechas.

La otra cara de la moneda es mi plan de estudios, que después de haber conseguido el consentimiento de mi coordinadora de Sevilla, tengo que modificar entero. Resulta que las asignaturas que escogí antes de llegar aquí eran del año pasado, por lo que, salvo una, debo cambiar el resto. Yo que pensaba que con mi plan de estudios firmado ya estaba matriculada...porque ésa es otra, en esta universidad uno no se matricula en las asignaturas antes de empezar el curso, sino que asiste a las que les interesa y al final del semestre se le reconoce que las ha cursado. ¡Un lío, vaya! Pero si yo estoy así, no os quiero ni contar mis otros dos compañeros, Juanjo y Rafa, que los pobres han venido sin saber nada de alemán...A ellos les han recomendado que se concentren en aprender el idioma durante el semestre, que si acaso cojan dos asignaturas, y que ya en el siguiente semestre se dediquen a conseguir créditos. En fin... sólo nos queda tomárnoslo con tranquilidad. Por el momento, hoy he ido a mi primer seminario, "Sozial Marketing", que aunque todavía no sé si me la voy a poder coger (tengo que hablar con mi coordinadora española para ver si me la convalidan), me ha parecido un mundo. Sólo hay 5 clases, repartidas por todo el semestre, y luego hay que hacer mucho trabajo en equipo. Por suerte, dos chicos del curso me han animado un poco diciéndome que no me preocupe, que podré sacarlo. A ver si es verdad...

sábado, 10 de octubre de 2009

Qué caro es el tiempo

Sábado, 10 de octubre. Hace sólo diez días de mi llegada a Augsburg, y parece como si hubiera pasado mucho más tiempo. Los primeros días fueron estresantes al máximo: compra gigante en IKEA, matrícula en la universidad, empadronamiento en la ciudad...todo el tiempo de un lado para otro. Encima, el sábado pasado aprovechamos para pasarnos por el Oktoberfest, que ya iba a terminar. Después de estar allí, puedo entender que para los amantes de la cerveza esta fiesta sea el Paraíso. Pagar 8 euros por una cerveza de litro puede parecer una locura en circunstancias normales, pero allí, rodeado de buena música y de gente que no para de cantar y bailar encima de las mesas, lo ves de otra manera. Son tantos los litros de cerveza y de alcohol que se consumen, que por pedirme una simple fanta de naranja me convertí en el centro de atención de la caseta en la que estaba. Sí, lo sé, soy una de las pocas personas que van al Oktoberfest y no se bebe una cerveza, pero qué le voy a hacer si por mucho que la pruebe no me gusta...

En fin, a lo que iba...hasta el lunes fue un no parar. Ese día mi madre se marchó de vuelta a España, por lo que fue a partir de ahí cuando empecé realmente a vivir mi Erasmus. De momento no he hecho gran cosa...cursillo de dos horas de alemán todos los días y el resto del tiempo inventando planes con mis amigos españoles, de los que sólo puedo hablar bien. Elisa y Lola, sevillana y extremeña respectivamente y que estudian en la Olavide; Juan, el tío con más guasa de la costa gaditana; Juanjo y Rafa + Marta, que venían de mi misma facultad; Dani del Recre, por su afición al equipo onubense; Yasmina y Borja, una pareja de gaditanos de adopción; Maite la "Ministra" y Juana, que no se pierden una juerga; Carles, catalán que piensa hacer en Augsburg toda la carrera; Lolo, de Huelva y estudiante ya de su segunda carrera; Valeria, una rusa que por amor se fue a vivir a Valencia...En definitiva, somos como una gran familia, una piña que desde el principio ha intentado hacer esta nueva vida lo más llevadera posible. Todos los comienzos siempre son duros, pero gracias a ellos el cambio no ha sido tan brusco, no me he sentido fuera de lugar, y son un gran apoyo para todo.

Bueno amigos míos, por hoy no tengo más que contar...¡ya escribiré cuando me pase algo interesante!

1 beso fuerte para todos!!

jueves, 1 de octubre de 2009

Llegada a Augsburg

Son las once de la noche y por fin me he podido sentar frente a la pantalla del ordenador. Ha sido un día intenso, lleno de sentimientos encontrados. Por una parte, las ganas de empezar esta aventura iban multiplicándose a medida que avanzaba el día. Pero por otra, el miedo a lo desconocido y la pena por dejar en Sevilla a mi gente, también ocupaban mi cabeza. Sin embargo, no he sido realmente consciente de lo que significaba este viaje hasta que no me he visto en la estación de tren de Augsburg, cuando tras 7 horas de trayectos (4 horas y media entre los vuelos Sevilla-Palma/Palma-Munich y 1 hora y media de tren), mi madre me ha saltado con un "Willkommen" al cruzar la salida. Porque eso sí, mi madre viene conmigo. No podía ser de otra manera. Por mucho que le insistiera en que con casi 21 años puedo considerarme medianamente independiente y con capacidad para afrontar los imprevistos sola, ella ha preferido acompañarme y así poderse quedar "tranquila" al comprobar en qué condiciones se va a quedar su hijita durante 10 meses. Así que, contra este argumento, poco he podido hacer.

Nada más llegar, dejamos los maletones (y me estoy quedando corta) en el hotel y corrimos a encontrarnos con el Hausmeister (el casero de mi residencia) para que nos diera las llaves antes de que se fuera de la oficina. Contactar con él los días previos al viaje fue una odisea; no había manera de que cogiera el teléfono. De hecho, nunca lo conseguí, por lo que nuestro encuentro tuvimos que concertarlo a través de la Studentenwerk (algo así como la oficina de estudiantes) de Augsburg que, al contrario de nuestro querido Herr Ortmann, fue bastante eficaz y me solucionó el problema. Una vez firmé el contrato de alquiler, ya era oficialmente inquilina de la Prinz-Karl-Viertel Studentenwohnheim. El apartamento, de 16m2, está impecable, tanto que parece que soy yo la que lo voy a estrenar. Tiene un baño pequeñito, con su ducha y todo, y una cocina muy "apañá", con su fregadero, su minifrigorífico y todo lo demás. Eso sí, no tiene nada de nada. Ni platos, ni vasos, ni cubiertos. Aunque eso se solucionará mañana con una rápida visita al IKEA. Después de darle el visto bueno al sitio, nos merecíamos un descanso y llenar el estómago. Y ahí es cuando me he dado cuenta de lo caro que es beber agua en Alemania. Ya había estado antes aquí, pero ¡no recordaba que nos cobraran 2.5€ por un vaso de agua!Y claro, todo el tiempo hay que andar especificando que quieres agua sin gas, porque si no, te la cuelan siempre que pueden. En cuanto al tiempo, hace un poco de frío. Más que en octubre, parece que estamos ya entrados en noviembre, lo que ha hecho que llevemos puesta más ropa de abrigo de la que esperábamos. Pero bueno, al menos no ha llovido.

Todavía no he visto mucho ambiente estudiantil por aquí, aunque supongo que será porque hasta el dia 19 no empiezan las clases y la gente apurará hasta el último momento para venir. De todas maneras, mañana tengo una prueba de nivel para un curso de alemán de dos semanas y allí conoceré a otros erasmus. En fin...ya no sé que más decir, creo que he contado todo lo que creía que podía ser interesante, aunque por supuesto más de uno y de una me recriminará que me he enrollado demasiado...¡Ah!¡Detalle importante!Para los que pensáis hacerme una visitilla que sepáis que en mi cuarto os podéis quedar, por lo que os vais a ahorrar un dinero en alojamiento!Además, las fiestas universitarias en Augsburg (por lo que me ha dicho una chica de la residencia) son mucho mejores los miércoles y los jueves, lo voy avisando...jaja.

Bueno chicos, ¡volveré a escribir pronto!1 beso enorme desde Augsburg!

María