sábado, 15 de mayo de 2010

Fin de semana

Hallooo!

¡Aquí María retransmitiendo desde Augsburg! Acabo de llegar de Bamberg y estoy...pero ha merecido la pena. Esta ciudad está en Baviera y por lo que nos han dicho fue una de las pocas que se libró de ser bombardeada durante la Segunda Guerra, así que conserva aún su encanto. La llaman la "Venecia alemana", por estar plagada de canales y ¡hasta de góndolas! El tiempo es lo único que nos ha ensombrencido un poco el día. Chispeaba a ratos, y hacía taaanto frío... yo pensaba que a estas alturas ya no tendría que echar mano de polares o guantes, por lo que me los llevé a España en mi última visita, pero por lo que se ve todavía nos quedarán días de invierno por vivir en Augsburg. Estas dos semanas que llevo sin escribir han estado muy tranquilas: de lunes a viernes yendo a la uni (aunque alguna fiestecilla se cuela mientras tanto) y los dos sábados los hemos aprovechado para viajar. Es que nos hemos dado cuenta de los pocos fines de semana que nos quedan aquí, y como no espabilemos nos iremos sin ver la mitad de la mitad de lo que pretendíamos. Por el momento, hoy fuimos a Bamberg y el pasado fuimos a Regensburg, una ciudad que Lola tenía muchas ganas de ver. La verdad es que nos lo pasamos genial allí, porque además de que tuvimos muchísima suerte y nos tocó el único día soleado de la semana, alquilamos un "coche-bici" para nosotros cuatro (Lola, Dani, Gabriel y yo) y estuvimos "pedaleándonos" todo aquello. Era super gracioso ver cómo la gente se nos quedaba mirando, fuimos la atracción de Regensburg aquel día. En fin...el próximo viernes viene mi amiga Ana de la facultad, y estará cinco días conmigo. Ese finde iremos todos a Viena, que ya tocaba ir a un sitio en condiciones, jeje. Y ese mismo miércoles me voy a Freiburg a la reunión semestral de mexicanos, un evento que organizan los amigos de Gabriel que están estudiando por toda Alemania para verse. No están nada mal mis planes para este mes, ¿no? ;)

Corto y cambio.

martes, 27 de abril de 2010

Otra vez...

Pues nada, aqui estamos de nuevo. Me estoy empezando a asustar de verdad. ¡Cómo vuela el tiempo!Hace nada estaba contando los días que quedaban para volver a casa y ya estoy otra vez en Alemania. Este mes en Sevilla se ha pasado más rápido de la cuenta, pero teniendo en cuenta que he tenido compañía (el mexicanito Gabriel quiso devolverme la visita) también es normal. No hemos parado ni un segundo: Sevilla, Córdoba, Granada, Monesterio, Conil...de aquí para allá íbamos todo el tiempo. Lo convencí para que se quedara hasta Feria, y creo que no se arrepintió, jaja. ¡Hasta aprendió a bailar sevillanas y todo!Era un sevillano más, allí bailando con todo lo que se movía. Pero claro, lo bueno como siempre digo se acaba pronto, y me vi hace 3 días haciendo la maleta para volver a las frías tierras germanas. Afortunadamente, el vuelo fue sin problemas (con esto del volcán islandés me esperaba bastante más caos en Barajas) y además se me hizo bastante ameno, pues conocí a unas parejas de alemanes-españolas que me estuvieron contando cómo el Erasmus les había llevado hasta donde estaban ahora. Ya en el aeropuerto me esperaban Gabriel y Dani, que muy amablemente se ofrecieron a recogerme y a ayudarme a llevar las maletas hasta mi nueva residencia. Aquí la verdad es que se está bastante bien. El buen ambiente que hay entre los vecinos de mi planta (salvo por Michaella, una alemana bastante rancia que vive aislada del mundo) y la cercanía que hay respecto a la universidad, hacen de Kolping un muy buen sitio para vivir.
Por lo demás. ayer empezaron para mi las clases (porque en realidad empezaban la semana pasada), y fue duro volver de nuevo a la cruda realidad. Porque después de dos meses de vacaciones, cuesta, ¿eh?Pero bueno, a todo habrá que acostumbrarse. Ayer también empezaron las clases de fútbol, y me lo pasé en grande recordando viejos tiempos. Mi entrenadora es Sandra, mi vecina, que es la que me propuso que me metiera, y me sorprendí de que aún tengo facultades para jugar. Eso sí, mi condición física es pésima y ahora mismo tengo unas agujetas que ni siquiera me dejan cruzar las piernas. Y eso sin contar con un dolor muy fuerte en el pie izquierdo consecuencia creo que de varias patadas. ¡ Las alemanas, que pegan muy duro!

En fin, debo dejaros por el momento, ¡ahora tengo clase de alemán y ya voy tarde!

Un abrazo!!!

lunes, 15 de marzo de 2010

Perdón, perdón, perdón!

Sí, sé que llevo desaparecida del mapa cerca de 2 meses, pero es que la época de exámenes, la visita de mi hermana, mi viaje a México y mi falta de ganas por escribir se aliaron para que no publicara ni una sola línea durante este tiempo. Como ya habéis podido comprobar, han sido unos meses bastante moviditos, y la verdad es que ponerme a explicar todos los sucesos acontecidos hasta ahora me da bastante pereza. Por lo que me limitaré a contar que es lo que me espera de aquí a dentro de 10 días, que es cuando me voy de vuelta a casa para semana santa. Por suerte ya se me pasó la depresión post-viaje, post-calorcito y post-playa que llevaba arrastrando desde que llegué de México. Es que no sabéis lo duro que es pasar de estar bañándote en el mar a 30 grados a morirte de frío porque la nieve se te mete por los huequitos del cuello de tu abrigo...Es algo antinatural para mí, mi cabeza ya está progresando hacia el verano, y no estaba lista para un retroceso asi!pero bueno, ya queda menos para irme, así que tampoco me voy a amargar mucho por eso. La buena noticia es que ya tengo donde vivir el semestre que viene, cuestión que me tenía bastante preocupadilla estos días. Será en Kolping, donde Dani, Gabriel, Juana, Lolo y Maite, así que estaré bien acompañada. Además, es de lo más barato que puedes encontrar y está al lado de la uni, por lo que no tendré que coger tranvías ni buses para llegar.
Bueno, por hoy me despido. ¡Prometo escribir lo antes posible!Un beso a todoss

domingo, 10 de enero de 2010

Volver a empezar

Bueno, ya estamos aquí de nuevo. Después de 18 días en casa que se han pasado como una exhalación, vuelvo a Augsburg y al frío... La verdad es que han sido unas navidades muy especiales, pues me han servido para disfrutar de cada momento y cada día. Mis amigas se han quejado de que no las he visto tanto como podría haberlo hecho, pero es que debo confesar que, no sé si por el mal tiempo que ha estado haciendo en Sevilla (vaya mala suerte la mía :P) o qué, pero es que me he sentido más hogareña que nunca, y prefería quedarme en casa tranquilita y estar con la family. Aún así, me encantó pasar los ratos con mis amigos, es más; lamento no haber tenido más tiempo para poder estar con todos.
Menos mal que en el apartado alimenticio vengo más preparada que la primera vez. Un kilo de jamón serrano (del bueno, ¿eh?), una caña de lomo del tamaño de mi brazo o aceite de oliva son algunas de las cosas con las que me he provisto para pasar el duro invierno alemán. ¡Vamos, que con la excusa de que con bajas temperaturas se quema más, me voy a poner fina estos dos meses y medio!

En fin...esta entrada era simplemente un saludo, para que supiérais que no me olvido de seguir contando mis aventuras por estas lejanas tierras. Escribiré pronto espero, y así os voy poniendo al día. Un beso para todos!

martes, 22 de diciembre de 2009

Cerrado por vacaciones

Mañana. Mañana. Mañana. Es lo único en lo que puedo pensar. ¡Ya no me queda nada para volver a casa!Parece que fue ayer cuando llegué aquí y me puse a escribir mi primera entrada en el blog, nerviosa y asustada por la incertidumbre de no saber lo que me esperaba por delante. Apenas un suspiro después, me veo con otra clase de nervios, mis ganas de estar con los míos, haciendo la maleta y rezando para que no haya problema con el vuelo y pueda llegar a casa para Nochebuena. Y es que no sería la primera de nosotros a la que le ocurriese algo durante el viaje. Por ejemplo, Dani vivió toda una Odisea para llegar a casa. En primer lugar, no encontró el autobús para Memmingen y tuvo que pagar 130 euros por un taxi. Una vez en el aeropuerto, no le dejaron pasar el portátil ni algunos regalos, y los tuvo que dejar allí a la espera de que Fernando fuera a recogerlos más tarde. Cuando llegó a Girona, se dio cuenta de que el vuelo Girona-Sevilla que tenía comprado no era de la misma fecha, por lo que tuvo que dormir allí y comprarse un nuevo vuelo que le costaría 130 euros...Por otro lado, Maite y Juana, que les perdieron las maletas y Maite se puso malísima y estuvo vomitando todo el día. Después Dioni, un erasmus que si no he hablado de él es porque va más a su aire y no se junta mucho con nosotros. Por lo visto el día anterior se le cayó al móvil al suelo y se le desconfiguró la hora, por lo que cuando se despertó para coger el vuelo, lo hizo más tarde de la cuenta y al llegar a facturar vio como en ese momento quitaban la escalerilla de su avión. También están Juan y Elisa, su novia, que vinieron de pasar unos días en Girona y los llevaron hasta Frankfurt Hahn porque por la nieve no podían aterrizar en Memmingen, y a la vuelta en el autobús atropellaron a un animal y estuvieron parados unas cuantas horas en la carretera...En fin, múltiples historias que han hecho que lleguemos a hablar de la "Maldición de los Erasmus". Debería cagarme de miedo y pensar que voy a correr la misma suerte, pero afortunadamente parece que el tiempo va a darme una tregua y no va a nevar estos días. Pensándolo bien, sabiendo que este blog lo leen mis padres y abuelos, no sé si ha sido una buena idea contar todo esto, porque me los estoy imaginando histéricos perdidos, pero como me da pereza borrar todo, espero que no lo lean hasta que no esté ya allí, tranquilita, jaja.



Bueno gente, no os preocupéis, que la niña llegará a tiempo para la cena de Nochebuena, ya sea en avión, coche, barco o burro!

¡¡Un beso grandeeeeee!!

sábado, 19 de diciembre de 2009

Blanca Navidad


-15 grados centígrados. Manos y pies agarrotados y una nariz roja que no paraba de moquear. Así es como me encontraba hoy mientras visitábamos el castillo de Hohenzollern, en Stuttgart. Eso sí, unas vistas preciosas, de cuento de hadas, pero que desgraciadamente no pude apreciar como se merecía debido a mi lamentable estado físico (que ya rozaba la hipotermia). Llegamos al lugar después de unas cuatro horitas de viaje, que al fin y al cabo tampoco se hicieron tan pesadas porque íbamos entretenidos mirando el paisaje nevado (calentitos dentro del coche las cosas se ven de otra manera, claro está). Al aparcar, tuvimos que subir hasta el castillo unos 15 minutos a pie, y es ahí cuando empezó a ponerse feo el asunto. La nieve, tan blanca y esponjosa, empezó a colarse por mis botas, con lo que mis calcetines se fueron empapando poco a poco hasta conseguir que perdiera sensibilidad en los pies. Para remediarlo, intenté ir a paso militar (un, dos, un, dos...), pero no dio resultado. Cuando subía el pie podía notar como el agüilla me recorría de las puntas de los dedos hasta el talón, y puedo asegurar que no era nada agradable :P En fin...el caso es que ya estaba fastidiada para el resto de la excursión. Nos hicimos un par de fotos a prisa y corriendo en las murallas del castillo y contratamos a una guía para que nos hiciera un pequeño tour por dentro del edificio. No se diferenciaba mucho del resto de castillos medievales que te puedes encontrar a lo largo de la geografía alemana, pero al menos estábamos "resguardados" (porque aun estando dentro, seguía haciendo un frío tremendo) durante un tiempo. Ya para bajar a por el coche me hizo falta coger el bus porque mis extremidades dejaron de formar parte de mi cuerpo para convertirse en entes independientes...¡no los podía ni mover! Llegué hasta un punto, que el pobre de Fernando (que, por si no lo he presentado todavía, es un valenciano que trabaja en Augsburg y ha hecho buenas migas con nosotros) empezó a preocuparse en serio, y nada más llegar al coche me dejó sus calcetines térmicos y sus botas de montaña del número 46. Podéis imaginaros mis pintas, pero juro que en ese momento era la persona más feliz del planeta Tierra.



Bueno, una vez terminada mi crónica del viaje, tengo que decir que...¡¡me quedan 3 días para volver a casa!!Yo ya sabía que a estas alturas iba a tener ganas de regresar, y es que cada vez quedamos menos... El martes se fueron Maite, Juana, Borja y Yasmina, ayer Gabriel (mexicano, mentor de Kolping y otro buen amigo nuestro)...Menos mal que Lolo, Juan, Valeria y Fernando se van más o menos igual que yo, porque ya lo que me faltaba era estar aquí, sola y desamparada, con el frío éste. Al principio de las nevadas, el sábado pasado, todo era perfecto: cogiendo la nieve y jugando a tirarnos bolas...Pero cuando llevas una semana que no sale ni un rayito de sol y sólo ves nieve por todas partes, como que te hartas un poquito, ¿no? Pero bueno, me consuela que dentro de nada estaré disfrutando de unas buenas vacaciones en mi casita, con mis brothers y mis padres (que como no los nombre, mama Espe se enfada, jaja), y por supuestísimo, con mi amigo el señor Jamón Serrano y el señor Queso de Castuera, a los que por estos lares, he echado en falta más que nunca.

Bueno gente, espero que estéis todos bien, y que no os preocupéis, porque me tendréis dando la tabarra por allí dentro de muy poco!Un abrazo fuerte!

martes, 1 de diciembre de 2009

A golpes con el calendario




Diciembre. Ya ha pasado otro mes más, sin hacer ruido, y cuando te quieres dar cuenta te quedan sólo 23 días para volver a casa por Navidad. Lola ya se ha ido a España, tiene exámenes que hacer. Ayer lo estuvimos hablando...ahora mismo no me gustaría estar en su lugar, me parece algo pronto para volver, pero dentro de dos semanas cambiará la cosa. Y es que tendré ganas de verle la cara a mis enanos, a mis padres, a hacer planes con mis amigas...Pero entonces tendré que esperar una semana más.
Mientras tanto, el frío empieza a apretar. Por lo visto este año está siendo raro, porque en el anterior por estas fechas ya había nevado varias veces, pero por mí que espere cuanto quiera.