Mañana. Mañana. Mañana. Es lo único en lo que puedo pensar. ¡Ya no me queda nada para volver a casa!Parece que fue ayer cuando llegué aquí y me puse a escribir mi primera entrada en el blog, nerviosa y asustada por la incertidumbre de no saber lo que me esperaba por delante. Apenas un suspiro después, me veo con otra clase de nervios, mis ganas de estar con los míos, haciendo la maleta y rezando para que no haya problema con el vuelo y pueda llegar a casa para Nochebuena. Y es que no sería la primera de nosotros a la que le ocurriese algo durante el viaje. Por ejemplo, Dani vivió toda una Odisea para llegar a casa. En primer lugar, no encontró el autobús para Memmingen y tuvo que pagar 130 euros por un taxi. Una vez en el aeropuerto, no le dejaron pasar el portátil ni algunos regalos, y los tuvo que dejar allí a la espera de que Fernando fuera a recogerlos más tarde. Cuando llegó a Girona, se dio cuenta de que el vuelo Girona-Sevilla que tenía comprado no era de la misma fecha, por lo que tuvo que dormir allí y comprarse un nuevo vuelo que le costaría 130 euros...Por otro lado, Maite y Juana, que les perdieron las maletas y Maite se puso malísima y estuvo vomitando todo el día. Después Dioni, un erasmus que si no he hablado de él es porque va más a su aire y no se junta mucho con nosotros. Por lo visto el día anterior se le cayó al móvil al suelo y se le desconfiguró la hora, por lo que cuando se despertó para coger el vuelo, lo hizo más tarde de la cuenta y al llegar a facturar vio como en ese momento quitaban la escalerilla de su avión. También están Juan y Elisa, su novia, que vinieron de pasar unos días en Girona y los llevaron hasta Frankfurt Hahn porque por la nieve no podían aterrizar en Memmingen, y a la vuelta en el autobús atropellaron a un animal y estuvieron parados unas cuantas horas en la carretera...En fin, múltiples historias que han hecho que lleguemos a hablar de la "Maldición de los Erasmus". Debería cagarme de miedo y pensar que voy a correr la misma suerte, pero afortunadamente parece que el tiempo va a darme una tregua y no va a nevar estos días. Pensándolo bien, sabiendo que este blog lo leen mis padres y abuelos, no sé si ha sido una buena idea contar todo esto, porque me los estoy imaginando histéricos perdidos, pero como me da pereza borrar todo, espero que no lo lean hasta que no esté ya allí, tranquilita, jaja.
Bueno gente, no os preocupéis, que la niña llegará a tiempo para la cena de Nochebuena, ya sea en avión, coche, barco o burro!
¡¡Un beso grandeeeeee!!
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