lunes, 23 de noviembre de 2009

Un poquito más cerca


Qué rápido se me está pasando todo. Parece que lo peor del principio ya ha pasado y ahora me vuelan los días...El miércoles pasado llegaron por fin mis amigas de visita y con ellas, el concierto de los BSB. Para María y para mi ir a verlos suponía cumplir nuestro gran sueño de la adolescencia, cuando inventábamos coreografías o nos quedábamos roncas cantando sus canciones con nuestro inglés chapucero. Yasmina, Borja y Lolo no se lo quisieron perder tampoco, así que dejamos a Pili y a Ana haciendo turismo por Munich y nos fuimos los cinco a la cola del concierto. Fue realmente increíble. No fuimos realmente conscientes de que los íbamos a ver hasta que no salieron de la pantalla gigante y empezaron a cantar "Everybody"...¡Qué sensación! Encima estábamos cerquísima del escenario, por lo que los podíamos ver a la perfección. Cuando salimos del concierto, estábamos emocionados no, lo siguiente. Íbamos chillando por la calle, recordando momentos, pero teníamos la misma impresión que al principio, como si todo hubiera sido un sueño.
Al día siguiente, me llevé a las chicas a conocer Augsburg. Estuvimos en la Fuggerei, en la Kömodie, en el Dom...Comimos en el Henry´s Coffee, una cafetería en la Rathausplatz donde te sirven unas ensaladas gigantes a buen precio. Nos sentamos en la terraza (hacía un día estupendo) y bajo el sol echamos un buen rato. Ya por la tarde-noche fuimos a cenar a casa de Yasmina y Borja, donde estuvimos cenando con Lolo y Lola también.
El viernes, 20 de noviembre, fue mi cumpleaños. Por la mañana fuimos a la Universidad , para que vieran donde estudiaba su amiga y el ambiente que me rodea cuando tengo que dar el callo en las clases...Comimos en el mensa y nos fuimos a casa a preparar la comida que teníamos que llevar a la fiesta de por la noche. Nos arreglamos en casa de Lola y nos fuimos todas juntas a Kolping, la residencia donde celebraríamos mi cumpleaños. Ahí viven Maite, Juana, Dani y Lolo, y tienen un sótano donde por un pequeño alquiler se pueden organizar fiestas. Pues allí estuvimos todos, hartándonos de comer, y soplando las velas. La verdad es que esa noche me lo pasé de escándalo. Por un lado, estaban mis compis erasmus, que se habían portado de maravilla organizándomelo todo; y por otro, mis niñas, que se habían hecho un buen viaje para poder estar conmigo el día de mi cumpleaños, así que me sentía un poco más cerca de casa.
Nos acostamos tardísimo, pero no había tiempo para dormir, porque el sábado nos queríamos ir de excursión. Fuimos a Landsberg, una pequeña ciudad a una hora de Augsburg, y nos encantó. Es un sitio muy tranquilo y bonito, y estuvimos paseando por sus alrededores. Almorzamos en un restaurante italiano muy coqueto, con su jarroncito de flores y esas cosas, y al ratillo nos fuimos a casa. Como era la última noche de las niñas, hicimos una cena de despedida en mi residencia, y luego unos cuantos salimos de marcha por ahí.
Y en un suspiro llegamos al domingo. Madrugón, prisas para no llegar tarde, y abrazos en la estación. Apenas se alejaba el tren y ya las estaba echando de menos. Si es que lo bueno se acaba pronto...

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