Son las once de la noche y por fin me he podido sentar frente a la pantalla del ordenador. Ha sido un día intenso, lleno de sentimientos encontrados. Por una parte, las ganas de empezar esta aventura iban multiplicándose a medida que avanzaba el día. Pero por otra, el miedo a lo desconocido y la pena por dejar en Sevilla a mi gente, también ocupaban mi cabeza. Sin embargo, no he sido realmente consciente de lo que significaba este viaje hasta que no me he visto en la estación de tren de Augsburg, cuando tras 7 horas de trayectos (4 horas y media entre los vuelos Sevilla-Palma/Palma-Munich y 1 hora y media de tren), mi madre me ha saltado con un "Willkommen" al cruzar la salida. Porque eso sí, mi madre viene conmigo. No podía ser de otra manera. Por mucho que le insistiera en que con casi 21 años puedo considerarme medianamente independiente y con capacidad para afrontar los imprevistos sola, ella ha preferido acompañarme y así poderse quedar "tranquila" al comprobar en qué condiciones se va a quedar su hijita durante 10 meses. Así que, contra este argumento, poco he podido hacer.
Nada más llegar, dejamos los maletones (y me estoy quedando corta) en el hotel y corrimos a encontrarnos con el Hausmeister (el casero de mi residencia) para que nos diera las llaves antes de que se fuera de la oficina. Contactar con él los días previos al viaje fue una odisea; no había manera de que cogiera el teléfono. De hecho, nunca lo conseguí, por lo que nuestro encuentro tuvimos que concertarlo a través de la Studentenwerk (algo así como la oficina de estudiantes) de Augsburg que, al contrario de nuestro querido Herr Ortmann, fue bastante eficaz y me solucionó el problema. Una vez firmé el contrato de alquiler, ya era oficialmente inquilina de la Prinz-Karl-Viertel Studentenwohnheim. El apartamento, de 16m2, está impecable, tanto que parece que soy yo la que lo voy a estrenar. Tiene un baño pequeñito, con su ducha y todo, y una cocina muy "apañá", con su fregadero, su minifrigorífico y todo lo demás. Eso sí, no tiene nada de nada. Ni platos, ni vasos, ni cubiertos. Aunque eso se solucionará mañana con una rápida visita al IKEA. Después de darle el visto bueno al sitio, nos merecíamos un descanso y llenar el estómago. Y ahí es cuando me he dado cuenta de lo caro que es beber agua en Alemania. Ya había estado antes aquí, pero ¡no recordaba que nos cobraran 2.5€ por un vaso de agua!Y claro, todo el tiempo hay que andar especificando que quieres agua sin gas, porque si no, te la cuelan siempre que pueden. En cuanto al tiempo, hace un poco de frío. Más que en octubre, parece que estamos ya entrados en noviembre, lo que ha hecho que llevemos puesta más ropa de abrigo de la que esperábamos. Pero bueno, al menos no ha llovido.
Todavía no he visto mucho ambiente estudiantil por aquí, aunque supongo que será porque hasta el dia 19 no empiezan las clases y la gente apurará hasta el último momento para venir. De todas maneras, mañana tengo una prueba de nivel para un curso de alemán de dos semanas y allí conoceré a otros erasmus. En fin...ya no sé que más decir, creo que he contado todo lo que creía que podía ser interesante, aunque por supuesto más de uno y de una me recriminará que me he enrollado demasiado...¡Ah!¡Detalle importante!Para los que pensáis hacerme una visitilla que sepáis que en mi cuarto os podéis quedar, por lo que os vais a ahorrar un dinero en alojamiento!Además, las fiestas universitarias en Augsburg (por lo que me ha dicho una chica de la residencia) son mucho mejores los miércoles y los jueves, lo voy avisando...jaja.
Bueno chicos, ¡volveré a escribir pronto!1 beso enorme desde Augsburg!
María
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¡¡Hola niña!!
ResponderEliminarA partir de ahora seré tu primera "seguidora" en esta aventura en la que te has embarcado. Vive intensamente tu erasmus, que en noviembre me tienes allí dando guerra
Hola! me gustaría hablar contigo, he estado leyendo un poco de tu blog porque el año que viene me voy a Augsburg de erasmus y me gustaría si fuese posible preguntarte un par de dudas acerca de la residencia y demás, te lo agradecería mucho!
ResponderEliminarun saludo!
Hola,
ResponderEliminarsoy un futuro Erasmus de Augsburg. Voy a estar en la misma residencia que tu, Prinz-Karl-Viertel. ¿Qué tal está?¿Vale la pena con respecto a Lechbruke?
Gracias, un saludo!!
Hola el curso que viene tambien voy a Augsburg y queria saber tambien qye tal estaba la residencia Prinz-karl-viertel.
EliminarGracias